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Mostrando las entradas de julio, 2017

Trabajo en equipo

Ser papás no es cosa fácil, por más que te prepares no puedes abarcar todos los aspectos que quisieras. Mi esposo y yo teníamos ya muchas cosas preparadas para la llegada de nuestro bebé, pero cuál fue la sorpresa que se nos adelantó todo y sí, nuestra casa estaba de cabeza, porque apenas habíamos empezado el proceso de limpieza, colocación de cuna, lavar la ropa y pañales del bebé, por cierto, el tema de los pañales se los contaré en otro blog.
El chiste es que, por más que deseas organizar todo, no sale como lo planeado, pero para que todo vaya sobre ruedas es sumamente importante el TRABAJO EN EQUIPO.
Me impresiona aún ver, escuchar e incluso vivir –porque claro, a la que siempre le pasa todo, esto también le pasó– el hecho de que por ser LA MUJER el trabajo de ser madre es exclusivo para nosotras, yo no necesitaba quedarme sola con mi bebé para conectarme con ella, yo ya estaba conectada con ella, tampoco necesitaba que me dijeran "¿pero qué vas a hacer cuando esté sola?".

Se vale darse por vencida, pero...

El tema de esta nueva entrada puede, tal vez, generar controversia, pero me queda claro que en el mundo no soy la única que piensa así y a la que le pasó, también la que se está dando por vencida, sabiendo que no pasa nada, aunque hay un pensamiento de fracaso.
La lactancia materna es el tema, ya sabemos de antemano la importancia que ésta tiene para todos los bebés, la leche materna aporta todos los nutrientes que necesitan y da ciertas defensas para su desarrollo. Un doctor y una enfermera me dijeron "si le diste pecho el primer mes, tú tranquila, le diste lo necesario".
¿A qué viene esto? Bueno, en una más de mis historias, cuando nació mi bebé yo no tenía leche, tres días después eso cambió, pero yo sentía que no era suficiente para ella, fue entonces que no dejamos de darle fórmula láctea y estábamos dándole ambos, yo juraba que se quedaba con hambre, su pediatra me explicó que no, que ellos toman lo que necesitan.
Pero, mi mente no dejaba de pensar que necesitaba más, en …

¡Silencio, bebé durmiendo!

Es real cuando les pedimos a las visitas o a nuestra familia ¡SILENCIO, bebé durmiendo! Muchos dirán que los bebés se tienen que acostumbrar a los ruidos y a todo lo que hay en su entorno, cierto, ellos deben ir aprendiendo cada sonido que hay en su casa y en los lugares en donde estén conviviendo con los demás, niños o adultos.
Perooooooooo, sí, como en todo hay un pero, juro que cuando decimos eso es porque muchas-varias veces detrás de un bebé plácidamente durmiendo está un trabajo arduo para llegar a ese punto. Los bebés no siempre pueden dormirse después del cambio de pañal y la toma de leche. Ellos también se desesperan, lloran y no se pueden acomodar para dormir.



Pueden pasar horas y que tu bebé no pueda conciliar el sueño, en mi caso, hay mucha energía en ella lo que la tiene muy despierta, pero llega el punto en que tanto es su sueño que sus ojos están hinchados y rojos, no deja de llorar y entre arrullo y arrullo, cambio de brazos, chupón, cobija, cama, sillón, brazos, piernas…

Me sentí culpable

Pues sí, cuando se es mamá hay muchas cosas por las cuales nos sentiremos culpables, lloraremos y terminaremos en el suelo sin saber qué hacer o preguntándonos mil veces si lo que hicimos estuvo bien.
Como ya saben, a mí todo me pasa y después de que nació mi bebé, días antes de que cumpliera un mes terminé en el hospital.
¿Recuerdan lo que les conté de la vez que me hicieron el estudio para asegurarnos de que mi bebé se movía? Bueno, ya en ese entonces me mataba la acidez, me dijeron que "era normal", que tenía gastritis, tuve medicamento, siempre pareció que era eso.
Una ocasión, estando sentada en la cama, sin hacer absolutamente nada, ya no podía respirar, me vino un dolor en la espalda que se corría hasta el pecho –a la altura de la boca del estómago–, esa ocasión estaba desesperada no sabía qué hacer, lloraba y al mismo tiempo trataba de respirar y no podía, mi esposo me ayudó a tranquilizarme y pasó el susto.

Primero me dijeron que el bebé se había estirado y me había apl…

Yo quería cesárea

Una vez más pensarán que estoy loca, pero así como viví mi embarazo, lo último que quería era sentir más dolor. Al principio me preguntaban que yo qué quería, parto natural o cesárea, siempre contesté que esa no era una decisión mía, que mi cuerpo y mi bebé eran los que tenían la última palabra.
Aunque yo decía eso, mi mente sabía que quería una cesárea, ya me había informado sobre todo, eso sí, siempre leí mucho sobre ambos temas y aunque la recuperación de una cesárea era "más larga", nunca me importó.
Siempre acudí mensualmente a mis citas con el ginecólogo –por favor, nunca falten, es muy importante el monitoreo constante para estar seguros de que todo va por buen camino–, él me había dicho que todo pintaba bien, para un parto natural, dije bueno, ya estoy en esto.
Por qué les digo que es de suma importancia esas citas, bueno, porque en una de ellas yo me sentía bien, algo mareada y con dolor de cabeza, pero algo que ya era una constante para mí, en la revisión el doctor me…

¡Las vacunas!

Llegó un punto en que, durante el embarazo, me harté que me dijeran “ah eso que tienes, o eso que sientes o lo que te pasa es normal”, cabe hacer mención, que como muchas mamás primerizas, todo me pasó, todo sentía y la pase muy mal, afortunadas aquellas que vivieron un embarazo en plenitud sin ningún síntoma y sin grandes-extremos cambios.
Ahora, que mi bebé ya cumplió dos meses, volvemos a empezar con la misma frase “ah es normal”, antes pretendías comprender y tratar de llevar las cosas con calma, pero eso cambia cuando ya no eres tú la que se siente mal, hoy te das cuenta que ese “es normal” para ti puede ser la Tercera Guerra Mundial, tu mundo, sin duda, se cae a pedazos porque de entrada no sabes qué hacer y tu bebé ¡no habla!
Hago referencia a esto, porque justo hace unos días llevé a vacunar a mi bebé. Vamos a partir en que yo sufrí más, tres inyecciones, dos en su pierna derecha y una en la izquierda, la única que no padecí fue la que le dieron tomada, ella lloró, claro, cómo n…

Así me pasó